Tanto si cada integrante de la relación tiene independencia económica como si uno solo lleva el sostén al hogar, las peleas por el dinero siempre son por una causa que se desconoce.
Si bien el tema del conflicto que genera el dinero en la pareja se puso “de moda” a partir de la apertura laboral de las mujeres, interviene en ése vínculo desde que el mundo es mundo.
En ese sentido –y según la historia de cada uno- el dinero "puede ser un obstáculo o no" para la relación. Hasta puede adquirir valor erótico.
¿Tiene más poder en la pareja el que aporta más dinero?, "imaginariamente sí". Aunque el "poder" no es tal y depende de otras cosas; el que tiene el dinero tienen la influencia de dar o quitar, se supone.
En ese contexto, "el que recibe queda en inferioridad de condiciones, salvo que haya un pacto o acuerdo donde se aclare el dinero no tenga propietario sino que es de la pareja".
La independencia económica del muchas veces llamado “sexo débil” puede aportar beneficios o perjuicios al vínculo. Están quienes consideran que tener su propia plata les permite no consultar ni hacer partícipe a su pareja de los gastos (lo cual en el corto o mediano plazo puede generar conflicto), aunque ganar su propio dinero le da libertad para no ubicarse en un lugar de sumisión.
"Detrás del dinero se juegan otras cosas no consientes; suele ser factor de manejo" del que da y del que recibe: el primero porque cree que él –o ella- sólo puede llevarlo y el otro porque cree que no puede generarlo.
Así es que "cada pareja tendrá que ver qué hace con ese objeto para encontrar el equilibrio y que no se convierta en un lugar de conflicto" algunos conservan sus gastos por separados; otros no.
A veces se relativiza la importancia del dinero de acuerdo al lugar que se ocupa en la sociedad. |